agosto 23, 2016

agosto 09, 2016

EMERGENCIA INDÍGENA Y LA TRANSICIÓN CHILENA

x José Luis Cabrera Llancaqueo*

El pasado 19 de abril murió el ex presidente Patricio Aylwin Azocar, el presidente de la transición como lo llamaron los programas de televisión que comenzaron a sucederse conocida la noticia. Tras los especiales periodísticos y los protocolos que imponía la envestidura del fallecido expresidente, podemos reflexionar sobre aquella otra transición que pudo ser, pero que nació muerta: la que pretendió cambiar la relación entre los pueblos indígenas y el Estado chileno.

Todo comenzó con el Acuerdo de Nueva Imperial, firmado por el entonces candidato Aylwin, el 1 de diciembre de 1989. Dentro de los principales puntos del acuerdo se contemplaban el reconocimiento constitucional de los pueblos indígenas, la ratificación del Convenio 169 de la OIT y la creación de una institucionalidad para estos pueblos. Sin embargo, el quórum parlamentario para llevar a cabo estas iniciativas no se alcanzó, cuestión que ocupó la Concertación para culpar a la derecha, ligada a Pinochet y su política del fin de los pueblos indígenas, para argumentar el por qué estas iniciativas no prosperaron.

Ahora bien, ¿existía piso político para darle viabilidad a estas transformaciones? A la luz de lo transcurrido en los veintiséis años que van desde la firma del acuerdo, la respuesta es no. Haciendo un análisis contrafactual, pareciera ser que sin el actuar obstaculizador de la derecha en el parlamento el resultado hubiese sido el mismo, es decir, la agudización de los conflictos con el Pueblo Mapuche, pues existían intereses de la elite chilena en juego, donde se incluye parte de la elite política  concertacionista, como los interese del ex ministro de agricultura de Aylwin y miembro del Tribunal Constitucional Juan Agustín Figueroa, también recientemente fallecido.

Esta situación demuestra que la Emergencia Indígena que tuvo su expresión en Chile a fines de la década del ’70 y  principios de los ’80 cuando el Pueblo Mapuche hace suyo el discurso de la libre determinación, no fue leída en su real profundidad por los promotores del acuerdo. Esto último, en la práctica, significaba postergar nuevamente a los indios, esta vez por el interés superior de la reconciliación nacional de los chilenos.

Pero no fueron solo los casos como los de Figueroa. Fue la propia sociedad chilena la que no entendió la profundidad de un fenómeno como la Emergencia Indígena en el continente nuestamericano. Si bien hubo muestras de solidaridad con los Mapuche y los pueblos indígenas en Nuestra América en 1992 con motivo del V Centenario de la llegada de los españoles, no hubo una comprensión de lo que ello implicaba. Por esta misma razón es que Juan Carlos Gómez Leyton señala que el movimiento mapuche fuel único movimiento social que actuó el la sociedad chilena neoliberal hasta inicios de la década del 2000. Es decir, no fueron solo cambios institucionales los que instalaron el neoliberalismo, sino que fue un proyecto que transformo culturalmente a la sociedad chilena en una sociedad neoliberal avanzada, con todo lo que esto implica para los pueblos indígenas.

Finalmente esta otra transición derivó en lo que Víctor Toledo Llancaqueo denomina un neo indigenismo, que dentro de sus exponentes contó con el nombre del hijo del expresidente, José Aylwin. Al poco andar, este neo indigenismo derivó en la burocratización y el asistencialismo ya conocidos, lo que desembocó en el continuismo de la situación histórica en que se encuentran los pueblos indígenas. Por lo mismo, sintomático de esta situación es que el reconocido intelectual pro derechos indígena que encabezó la instancias gubernamental que a inicios de la transición se encargaron del “problema” indígena (CEPI), José Bengoa, terminara instalando el concepto Emergencia Indígena en el año 2000, muchos años después de que iniciara este proceso, pero también muchos años después de la frustración que le significó el devenir de las iniciativas que se tomaron para cumplir con el Acuerdo de Nueva Imperial

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Licenciado en Historia. Magíster en Ciencias Sociales. Doctor © en Procesos Sociales y Políticos en America Latina.  Miembro del Comité académico del Grupo de Trabajo de Intelectualidades Emergentes. E-mail: correojlcabrera@gmail.com

FUENTE: EMERGENCIAS N° 9, JULIO, 2016. GT-IIEE / IDEA USACH.

julio 13, 2016

III° JORNADAS INTERNACIONALES "INTELECTUALIDADES EMERGENTES EN NUESTRAMERICA"

IDEA - USACH

19 Y 20 JULIO 2016, DESDE 18: 00 HRS
SALÓN AUDITORIO

* * *





junio 22, 2016

ELICURA CHIHUAILAF: ORALITURA AZUL EN LIBERTAD

Pedro Canales Tapia


Pedro Canales Tapia en Instituto Claret-Temuco

La Universidad de La Frontera propuso la semana pasada, al poeta mapuche Elicura Chihuailaf, para el premio nacional de literatura 2016. El propulsor de esta nominación fue el profesor Roberto Araya de la dirección de Bibliotecas y Recursos de Información de esta casa de estudios.

Elicura Chihuailaf es un hombre nacido y criado en Ngülümapu (Araucanía), más puntualmente en Quecherewe, comuna de Cunco,  al norte de la ciudad de Temuco. Actualmente tiene 64 años. Su nombre significa “piedra transparente“, y su apellido “Neblina extendida en un lago”. Estudió en el Liceo Pablo Neruda de Temuco y luego obstetricia en la Universidad de Concepción. Desde muy joven fue aflorando su espíritu poético; el mismo lo ha declarado “hasta mi nombre me marcaba para escribir poemas”.

Son innumerables los trabajos, textos, conciertos escritos y dichos por Elicura en sus años de creación poética. La semana pasada en la UFRO, Elicura consignaba: “Soy parte de una cultura desde la que escribo, yo nací en una comunidad, me tocó ser mapuche, mis mayores me enseñaron a conocer lo que me había tocado”, agregando que aprendió a valorar “a mi morenidad hermosa como cualquier otro color y más allá de haber tenido que salir al exilio de la ciudad y haber avanzado en el conocimiento de la cultura occidental”.

Cuatro aspectos son los que quisiera rescatar en estas líneas. En primer lugar, la sencillez de un gran creador. Lo he visto esperando los mismos buses que muchos mapuche y chilenos esperan en el rodoviario de Temuco, camino a la capital de Chile. Sin poses “de iluminado” ni aires de distancia respecto de la gente “común y corriente”. Todo un  merito en días en que la figuración pública hacen de hombres y mujeres, seres veleidosos y ególatras; en segundo lugar, su propuesta poética, llamada por él y quienes siguen su trabajo, Oralitura, es una invitación seria y genuina de descolonización poética-creativa-vivencial, a partir del rescate de elementos propiamente mapuche como el Nütram (relatos de vida), el Gulam (consejo de los mayores), el espacio pedagógico por excelente: el fogón que ilumina el corazón de la ruka y el kimün (saberes) de los ancianos y ancianas (chachay, papay); en tercer lugar, Elicura ha puesto en la mesa de debate dos ideas que marcan su obra y la identidad mapuche. Por un lado los “sueños azules” como expresión proyectual de un pueblo que en sus raíces reconoce el color azul como telón de fondo de su existir, su creación y su resistir. Por otro lado, la noción de “ternura” como definición de la lucha del movimiento mapuche por sus tierras, su cultura, su lengua y su futuro. Elicura lo a escrito y dicho innumerables ocasiones: la lucha mapuche es por la madre tierra, es una lucha tierna por quien da la vida a sus hijos e hijas; y en cuarto lugar; el compromiso político de su trabajo. Un claro y clásico ejemplo es el libro “Recado confidencial a los chilenos”, publicado por editorial Lom en 1999, en el cual interpela a la sociedad chilena, al peso colonial de sus conductas y el maltrato hacia los mapuche, su historia y significancia.

Sin duda que el desafío de la sociedad dominante, del Ministerio de Educación, que es el órgano oficial que dirime este tipo de premios, tiene un gran desafío y una histórica oportunidad. El desafío es galardonar a un representante de los no-galardonados, de los expoliados y pisoteados de esta tierra; y la oportunidad es comenzar a crear discusiones interculturales que rompan con las cadenas de lo establecido como obvio y propio. Que un poeta mapuche gane este galardón chileno es un hito de reconfiguración de relaciones sociales, de poder y de acercamiento.

FUENTE: El Informador. Cuenca del río Imperial. 31 mayo - 7 junio 2016. p. 2.

mayo 05, 2016

Natalicio de Gabriela Nuestramericana

Mónica Salinero Rates*

El 7 de abril recién pasado se cumplió un año más del nacimiento de Gabriela Mistral. Se cumplió un año más de que naciera la diosa en palabras de Violeta Parra, haciendo alusión a la creadora de mundos y palabras, en la sentida canción Hoy día se llora en Chile que compuso sobre la muerte de Mistral. En esos mismos versos Parra sentencia jamás de nuestra memoria/has de borrarte, Gabriela;, pues sólo una Violeta que canta la diferencia de lo verdadero a lo falso podía hacer semejante declaración sobre una poeta, pedagoga, americanista y libertaria que vivió y murió en el autoexilio de un país ingrato para con sus contribuciones. Más honda huella logró dejar en otros países de la región. Pero ¿cuál memoria es esa de la que habló Parra? ¿De qué nos acordamos? ¿Dónde está Mistral en nuestro pensamiento y territorio?  Vivir en la memoria de una sociedad, ser parte de su historia social y cultural, es una difícil tarea que más le compete a los vivos que a los muertos.

Si bien Violeta Parra tenía claridad sobre la importancia de la memoria, hoy parece que este valor no llega más allá de nombrar un edificio con su nombre, del que sólo se utiliza una sigla derivada de sus iniciales y algunas actividades conmemorativas de corto alcance. Indigesto alimento éste para la memoria y mal remedio contra el olvido y la ignorancia de las herencias que nos dejó una Grande de Chile. Lo que sucede con Gabriela Mistral, sus aportes y obra poética, prosa y postulados pedagógicos, no es sólo la expresión de un simple olvido, es por sobre todo la manifestación de unas operaciones selectivas que descartan lo sustancial de todo atisbo pasado que pueda ensuciar la asimilación de una memoria que adolece de mujeres públicas y pensantes -entre otros sujetos abyectos. Estas mujeres nos vinculan con una identidad compleja, sexuada, mestiza (Chix'i para Rivera Cusicanqui) de palabras, historias, territorios y sin duda de futuros posibles. A esta constatación le sigue la lección de que para construir y sostener la memoria en el tiempo es necesario el ejercicio de recordar y repasar, especialmente aquellas aristas menos evidentes.

La crítica a la memoria que hemos construido no puede estar exenta de develamientos o redescubrimientos si se quiere -y en este caso, también, con el sentido de un humilde homenaje al nacimiento de la mal recordada poeta. Esto significa que el ejercicio de recordar y construir memoria requiere escudriñar en los espacios y los intersticios menos iluminados por la historia y homenaje oficiales. Hacer visible lo invisible y traer de vuelta lo descartado. Por ello, qué mejor que hacer evidente la vocación nuestramericana de la poeta, faceta poco explorada y poco enseñada que se cuela por sus distintos poemas y prosas, que se hace especialmente patente en América, de Tala. En este libro aparece “Dos Himnos”, compuesto por dos poemas, sobre el que escribe una nota que dice Suele echarse de menos [los himnos], cuando se mira a los monumentos indígenas o a la Cordillera, una voz entera que tenga el valor de allegarse a esos materiales formidables. En esta nota realiza dos declaraciones de importancia que se mezclan: la necesidad de recordar elevando elementos nuestroamericanos, elementos que nos hablan de una historia común que no es solo coincidencia territorial con el pasado. Es así como en el primer himno, Sol del trópico, Mistral le escribe al sol americano, ese Dios ancestral, atractivo, purificador y dador de vida que es el mismo para nosotros que el que fue para los antiguos de esta tierra: ¡Como el maguey, como la yuca,/como el cántaro del peruano,/ como la jícara del Uruapán,/como la quena de mil años,/ a ti me vuelvo, a ti me entrego/en ti me abro, en ti me baño!/Tómame como los tomaste/el poro al poro, el gajo al gajo,/ y ponme entre ellos a vivir,/ pasmada dentro de tu pasmo.



* Doctora. Es parte del comité académico del Grupo de Trabajo Intelectualidades Emergentes. E mail: monicasalinero@gmail.com


FUENTE: Emergencias N° 6. Grupo Trabajo Intelectualidades Emergentes (IDEA-USACH).

enero 11, 2016

LA CULTURA DE INTERNET Y LAS TIC´S EN NUESTRAMÉRICA: EMERGENCIA Y (CONTRA)EMERGENCIA

                                                 x José Luis Cabrera Llancaqueo*

Sociedad en red, cibercultura o sociedad de la información son conceptos que buscan dar cuenta de una mutación cultural de gran alcance que tiene a la red Internet y las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC’S) como la metáfora del nuevo estadio de desarrollo de la modernidad. Nuestramérica no ha permanecido ajena a este cambio global, tanto así que se ha vuelto una prioridad en el diseño de políticas públicas en distintos ámbitos. Podríamos datar los inicios de este cambio hace más  de cuatro décadas con el desarrollo a gran escala de la informática y los ordenadores, pero no es menos cierto que este proceso dominado por desarrollo tecnológico, ha producido cambios en las esferas de la producción y la política que constituyen un escenario emergente, creador de emergencias que se suceden de una forma tan vertiginosa como la velocidad que alcanzan los flujos de información que se dan en su interior.

Por más que parezca que el impacto de este cambio cultural no llegara a lugares donde no existe conexión, como una comunidad campesina o una caleta de pescadores alejadas de los centros urbanos, los vínculos con el sistema aparecen tarde o temprano. Puesto que, como señala Pierre Levy, el cambio adquiere un carácter revolucionario en la medida que transforma las formas en como pensamos el mundo al consolidar un nuevo régimen de significación. Ésta es la particularidad que convierte al cambio cultural de una emergencia que irrumpió como un fenómeno nuevo, a una emergencia apremiante para las intelectualidades nuestramericanas. No es un tema que se limite a ingenieros informáticos, estadísticos u operadores de transacciones, es una necesidad de compresión de numerosos procesos sociales y psicológicos que experimentan las y los sujetos nuestramericanos.

“Las redes sociales no tienen nada de sociales, son redes virtuales”, afirmaciones como esta son frecuentes cuando se quiere hacer una crítica a la sobrevaloración que se hace de redes como Faceboock o Twiter, sobre todo al constatar que en el almuerzo se da un silencio total y los comensales no quitan vista de la pantalla de sus teléfonos móviles y sus dedos no paran de deslizarse por el teclado del aparato electrónico. Pero más allá de aquello que nos molesta a quienes nos disgustan los celulares,  la  Internet y las TIC’s  plantean una problemática socioeconómica que Manuel Castels llama brecha digital. Sin embargo, contrariamente a lo que se pudiera pensar, esta brecha no tiene relación directa con desigualdades de ingresos o por la falta de integración de los pobres al carecer de conexión a la red, sino con la dependencia que dicha conexión genera a “economías y culturas en las que tienen muy pocas posibilidades de encontrar su camino hacia el bienestar material y cultural”, lo que redundará en una crítica profunda a los usos que se le da a estos dispositivos y su impacto a nivel cultural.

En el contexto de la discusión por la calidad de la educación en Chile, debate que se repite en distintos países de nuestramérica, el doctor en Filosofía Héctor Cataldo apuntó que se ha construido el imaginario de que, por calidad en educación, debe entenderse la disponibilidad de datashows, power points, computadores y acceso Internet, cuando hace cincuenta años atrás o más, el profesor con un trozo de tiza y una pizarra lograba altos estándares de calidad. Esto debe llevar a la reflexión sobre cuál es el rol que se le está adjudicando a estas herramientas comunicativas y cómo se traducen, efectivamente, en elementos que potencien el desarrollo cognitivo de los estudiantes. Claramente en la cultura del Internet vamos a encontrar a los creadores de dicha cultura, los que producen los dispositivos y soportes de una red que nació funcional a una organización de la producción capitalista que se aceleraba producto del desarrollo tecnológico. Si de esta emergencia que irrumpió sin límites para aumentar las ganancias puede generarse una contra-emergencia que dispute los espacios económicos, sociales y culturales que el paradigma de la Internet ha colonizado, es un desafío para la reflexión del pensamiento de las y los sujetos nuestramericanos que intenten llevar a cabo un proyecto emancipatorio: ¿inclusión o no a la sociedad en red?,  esa es quizás la primera pregunta a despejar para consolidar la contra-emergencia.
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*Licenciado en Historia. Magíster en Ciencias Sociales. Doctor © en Procesos Sociales y Políticos en America Latina.  Miembro del Grupo de Trabajo de Intelectualidades Emergentes en Nuestramérica. E-mail: correojlcabrera@gmail.com

FUENTE:
BOLETIN EMERGENCIAS Nº 4, ENERO 2016;
GRUPO DE TRABAJO INTELECTUALIDADES
EMERGENTES. IDEA-USACH